SERIE MÚSICA POPULAR - SPIRITUALS |
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A modo de introducción - por Raúl Carpinetti En las partituras de negro spirituals que circulan habitualmente en el medio coral de nuestro país es muy frecuente encontrar numerosas versiones. Con contadas excepciones, estos arreglos –incluso muchos pretenecientes a músicos blancos norteamericanos– son muy poco respetuosos de las características propias del género y hacen uso de recursos de una sofisticación que desnaturaliza la autenticidad de la canción. A veces, el tratamiento que sufre el tema melódico original es de una irrespetuosidad ominosa, que en algún caso llega a trasformarlo en una antífona del romanticismo tardío. En el presente trabajo he tenido como especial preocupación evitar cuidadosamente caer en un error de este tipo. Me han servido como guía las investigaciones de la prestigiosa musicóloga Natalie Curtis Burlin, plasmadas en la recopilación publicada bajo el titulo de “Negro Folk Songs”, elaborada sobre versiones espontáneas recogidas directamente de conjuntos vocales de negros en los Estados del Sur, en las primeras décadas del siglo XX. De la bibliografía consultada me han sido de gran utilidad los trabajos de dos hombres de color: Rosamond Johnson y James Weldon Johnson. Del primero de ellos, las canciones que forman parte de la colección “The American Negro Spiritual”, compilada por él; del segundo, la información, y los criterios y pautas que establece en los largos prefacios a cada uno de los dos tomos de esta obra. Tambien me han servido como referencia “American Negro Songs” de John W Work y “Slave songs of the United States”, recopiladas por William Francis Allen, Charles Pickard Ware y Lucy McKim Garrison cuya edicion original data de 1867.Otro aporte valioso ha sido el ejemplo obtenido de algunas versiones discográficas de indiscutible autenticidad, tales como las efectuadas por la RCA Victor por el coro de Hall Johnson o las realizadas por Dorothy Maynor y coro masculino. Por último, debo destacar la audición directa de los famosos “Jubilee Singers”, dirigidos por Mrs. Myers, a los que he tenido la fortuna inigualable de escuchar personalmente en tres oportunidades. De todo ello he obtenido valiosísimas pautas para mi trabajo, especialmente en lo que se refiere a los aspectos melódico y armónico, y a la estructura formal de las obras. El negro spiritual es un heredero directo de la canción tribal africana, en cuanto recibe de ésta la estructura de canto responsorial y los aspectos rítmicos, que constituyen las características fundamentales de dichas canciones. Pero el spiritual presenta una gran riqueza en lo que hace a la melodía y armonía, que en su antecedente son poco desarrolladas. En el canto responsorial –que caracteriza a la mayor parte del repertorio-, originariamente la canción se gesta de una manera espontánea cuando el leader improvisa una melodía sobre un hecho cotidiano que lo ha impresionado (la muerte de otro esclavo, la venta de su persona a otro patrón, lo que lo separa de los suyos), y a ello la congregación responde improvisando un estribillo también en forma coral (“Oh, yes”, “Fare you well”, u otra expresión semejante). Ejemplo de ello son “Wait, till I put on my crown”, “Swing low, sweet chariot”, o “ Mary had a baby”. Pero el desarrollo evolutivo del género hace nacer nuevas formas con respecto a la estructura; se invierten los términos y aparecen canciones como “Go down Moses”, “Free at las’” o “God’s a gwineter move all de troubles away”, en las cuales comienza el coro exponiendo un tema para dar lugar a la posterior intervención del solista. También, en el acompañamiento a las partes solísticas que a menudo hace el coro a boca chiusa, he mantenido -cuando era el caso- el uso frecuente del humming característico del género. En cuanto a los textos de las canciones, cabe destacar que presentan un uso frecuente de metáforas muy imaginativas y de sutiles simbologías de una riqueza poética y un vuelo lírico que resultan insólitos en un cancionero emergente de una comunidad de esclavos analfabetos. En ellos he conservado la grafía deliberadamente defectuosa que propone Rosamond Johnson y que corresponde a la fonética deformada de los dialectos negros. Con todo lo expuesto espero haber hecho un aporte que, aunque modesto, sea de algún valor para la difusión de este repertorio en sus formas autenticas Raúl Carpinetti |
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