SERIE MÚSICA EN LAS MISIONES JESUÍTICAS DE SUDAMÉRICA | area música antigua
ARCHIVO MUSICAL DE CHIQUITOS

Comentarios sobre este archivo musical

Del Prólogo a las 6 primeras publicaciones | por Facundo Agudin

Nisi Dominus | Salve Regina | Te Deum | Laudate Pueri | Missa Encarnación | Missa Palatina

La Serie Música en las Misiones Jesuíticas de Sudamérica incluye cuatro motetes y dos misas del Archivo Musical de Chiquitos (Concepción, Bolivia). Este archivo es un corpus artístico y cultural que documenta la presencia jesuítica en el territorio misionero que hoy es Bolivia. Actualmente, el Archivo se conserva en Concepción, una ciudad ubicada en la región selvática del este boliviano. Comprende un conjunto de obras litúrgicas del período jesuítico que finalizó en 1767 con la expulsión de la Orden de los territorios virreinales de América. Con el apoyo del Conicet, entre 1989 y 1994, un grupo de musicólogos argentinos integrado por Bernardo Illary, Gerardo Huseby, Melanie Plesch, Irma Ruiz y Leonardo Waisman catalogó los manuscritos. Las obras incluidas en la serie que editamos fueron transcriptas por Facundo Agudin y Agustina Meroño, y han sido grabadas en 1993 en el CD "Chiquitos" por el GCC-Grupo de Canto Coral, con la dirección de Néstor Andrenacci.

"...Desde el punto de vista musical y, comparada con las obras de alta densidad y largo aliento de las grandes catedrales españolas, la música de las misiones exhibe un lenguaje simple y humilde. Sus líneas melódicas de sencilla riqueza, su clara estructura formal, armónica y contrapuntística, la economía en el uso de las voces y en la conformación del organico (compuesto por una o dos líneas de instrumento obbligato y b.c.), y un halo de misterio, como de evocación de infancia, parecen transmitirnos aún hoy el sereno mensaje de recogimiento, de plegaria tranquila, que seguramente tuvieron al ser ejecutadas en los oficios, misas y festividades de las misiones, dos siglos atrás."

Facundo Agudin, transcriptor
(extraído del prólogo a las obras publicadas)

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El Archivo Musical de Chiquitos y la actividad musical en las cortes virreinales
Del prólogo a las 5 segundas publicaciones | por Néstor Zadoff

Alma Redemptoris Mater | Letanía III | Sálvete Dios | Salve Regina V | Salve Regina I

Los manuscritos de las obras publicadas en esta ampliación de la Serie Música en las Misiones Jesuíticas de Sudamérica se encontraron en las antiguas reducciones jesúiticas de San Rafael y Santa Ana (Bolivia). Actualmente se conservan en el Archivo Musical de Chiquitos (AMCh) que depende del Archivo Misional del Vicariato Apostólico de Ñuflo de Chávez en la ciudad de Concepción (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia). Se ha realizado una cuidadosa transcripción a partir de los originales manuscritos. Algunos folios tienen un estado de deterioro parcial, por lo que se hizo necesario reconstruir pasajes musicales inexistentes o ilegibles en ellos.

La Provincia Jesuítica del Paraguay(1) fue fundada por la Orden en 1607. Abarcaba los actuales territorios del Paraguay, noreste argentino (provincias de Misiones y Corrientes), el sureste de Brasil y el este boliviano. Chiquitos era una de las regiones de la gigantesca Provincia. Está ubicada en el actual departamento de Santa Cruz, en el noreste de Bolivia, y debe su nombre a una etnia indígena que la habitaba. Los padres jesuitas fundaron y organizaron social, política, económica y culturalmente diez pueblos misionales en la región desde 1691(2). Desde los comienzos de su acción misional, los padres relataron en sus memorias, escritos y cartas la especial inclinación hacia la música de los indígenas, así como su sensibilidad y talento(3) .

Las obras del Archivo de Chiquitos4 fueron copiadas (y quizás, varias de ellas, probablemente compuestas) en las misiones de San Rafael y Santa Ana. La mayoría de las cerca de seiscientas obras que constituyen el Archivo son de autor anónimo, junto a obras instrumentales de autores italianos de las primeras décadas del siglo XVIII: Jomelli, Locatelli, Vivaldi, Corelli y el padre jesuita Domenico Zipoli, quizás la figura musical europea más relevante venida a América(5) . Las obras vocales componen aproximadamente la mitad del archivo: cuarenta misas, varias versiones del Magnificat, salmos, letanías, himnos y una especial cantidad de antífonas de alabanza a la Virgen. Esta traza mariana es característica de la Orden Jesuita. La mayoría de las obras vocales tiene texto latino, aunque las hay asimismo –en mucha menor medida– en español (entre ellas, Salvete Dios), y una treintena compuesta sobre textos en chiquitano. Ésta fue la lengua aborigen común a las diversas etnias reunidas por los padres jesuitas en las reducciones(6) .

El proyecto colonizador en la Chiquitania se extendió desde 1691 a 1767, fecha de la expulsión de los jesuitas de América (extrañamiento). Por encontrarse en una zona rodeada de ríos, pantanos y selvas, la región se mantuvo aislada de los celos y recelos de las autoridades coloniales y eclesiales de los centros de poder, que sí controlaban permanentemente desde Asunción a las misiones ubicadas en territorio del actual Paraguay. En Chiquitos, entonces, los padres pudieron obrar libremente sin tener que someterse a su autoridad. Las misiones de Santa Ana y San Rafael fueron probablemente las más aisladas de todas las reducciones. La misión de Santa Ana fue fundada por el padre Knogler en 1755, sólo 12 años antes de la expulsión, y se supone que posiblemente ambas hayan sido depositarias de archivos musicales de otras reducciones(7) .

La música cultivada en los pueblos tenía un claro sentido funcional, pues se trataba de las obras de interpretación cotidiana en los servicios religiosos diarios, desde las oraciones matinales hasta las del fin del día. A diferencia de la música presente en los centros de poder virreinal, el archivo musical chiquitano se fomó inicialmente con las obras compuestas por los padres-músicos enviados por la Orden a la región –además de las composiciones traídas por ellos desde Europa(8)–. Como veremos más adelante, en poco tiempo, el estilo chiquitano comenzó a desarrollar trazas propias en las obras probablemente compuestas por los indígenas que iban siendo formados por los maestros jesuitas.

Los compositores de las capillas musicales de los centros político-económico virreinales (Lima, Potosí, La Plata –actualmente Sucre–) eran profesionales llegados del Viejo Continente, o bien, hijos de funcionarios españoles virreinales, formados y constantemente influenciados por las nuevas corrientes musicales venidas de ultramar. Se trató, por lo general, de la traslación geográfica de artistas que bien podrían haber desarrollado su actividad en la metrópoli. Algunos de ellos concretaron en sus obras americanas un profundo sincretismo con los ritmos y giros melódicos típicos de las etnias locales (es el caso de las obras en lengua nahuátl del compositor lusitano Gaspar Fernandes)(9). A pesar del grado diverso de interrelación con las músicas étnicas locales, las capillas virreinales recibían permanentemente material editado en Europa a fin de nutrirlas de nuevo repertorio, lo que marcaba una influencia decisiva en los músicos residentes en nuestro continente(10).

En cambio, las obras que integran el archivo chiquitano fueron en gran medida escritas en el ámbito de los pueblos. Su estilo de escritura es el concertato, donde el orgánico frecuente es el de uno o dos violines, coro y/o solistas, y bajo continuo.

La música fue una de las actividades esenciales en la vida misional. Varios de los padres enviados por la Orden a nuestra región eran músicos de sólida formación (Sepp, Zipoli, Schmid), y en algunos casos, ellos eran a la vez constructores de instrumentos. Así, algunos de los pueblos se especializaron en la fabricación de violines y de otros instrumentos musicales, así como en otros se producían tallas en madera que adornaron sus iglesias y las de otras reducciones. La producción de instrumentos, tallas, imágenes religiosas era además exportada, destinada a ornar capillas de gran parte del territorio virreinal. No es posible concebir que solamente fueran los padres jesuitas los constructores de todos esos instrumentos, autores de todas las tallas y de los objetos para consumo del culto en las iglesias de las reducciones y capillas coloniales. La realidad es que ellos formaron y enseñaron diversos oficios a los indígenas, quienes se transformaron así en maestros ebanistas, talladores, plateros, artistas plásticos, cantantes, instrumentistas y también compositores(11). Los motetes y misas de Domenico Zipoli y de los otros padres-músicos constituyeron el modelo inicial para los músicos nativos, quienes –asumiendo que hayan sido autores de parte de las obras del Archivo– bajo su guía, muy probablemente llegaron a desarrollar un estilo compositivo propio y definido.

Néstor Zadoff, transcriptor y compilador
(extraído del prólogo a las obras publicadas)

Secciones de esta publicación
El Archivo Musical de Chiquitos y la actividad musical en las cortes virreinales
Principios básicos de transcripción
El Barroco centro-sur europeo hacia 1690-1720: Los padres-músicos enviados a América
El estilo musical de las obras del Archivo Musical de Chiquitos
Partituras
Las tristesas no me espantan | Gasajemonos de husía | Quédate Carillo adiós
| Todo mi bien e perdido | Si la noche haze escura | Ojos garços a la niña | Corten espadas afiladas

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